Entrevistas

Por el brillo de la ausencia.
Entrevista a Nora Lestón

Por Cecilia Flores Aracena.
Artista visual,
Magíster en Artes visuales
Universidad de Chile.

 

Nora Lestón (Buenos Aires 1976), Artista visual argentina y docente de escuela primaria. Su cuerpo de obra pone en evidencia conceptos como el deseo, la ausencia, la herencia familiar y la ruptura con la tradición. Nos contactamos con ella quien, amablemente nos concede la siguiente entrevista:


¿Cuándo comenzaste a usar la cerámica en tu obra?

El gusto por la cerámica viene  desde que era una niña, a pesar de que yo no me considero ceramista, ya que no hago los objetos, sino que los intervengo.

Cuando era pequeña en la casa de mis abuelas habían muchos de esos platitos decorativos con escenas de parejas  que hasta la fecha me siguen pareciendo hermosos ya que me fascina el rococó, la pintura galante, la exuberancia, parafernalia, la mentira de la pintura de Fragonard con rostros deformes, en los cuales, sin embargo, te pierdes en una tela que no es una tela o en un garabato que realmente es una puntilla.  Estas escenas las veía como si fuesen de príncipes y princesas. Cuando comienzo a estudiar arte me doy cuenta de que la época galante era completamente contrapuesta al ideal del amor del siglo XIX. Fue desilusionante sentir que eran imágenes mentirosas .Más cuando en mi familia éramos puras mujeres, con la prohibición de hablar de los abuelos (que no estaban presentes, por separación o abandono) transformándose en un tema tabú. Con esta prohibición se hacían más presentes, de manera omnipresente, manteniendo una estructura de familia machista a pesar de la falta de estas figuras masculinas. Recuerdo a esas mujeres adoradoras de hombres que eran mis abuelas pidiéndome todo el tiempo cosas como: levantále el plato de la mesa a tu hermano, a lo cual yo respondía: si yo tengo pies para patear una pelota, él tiene manos para levantarse su plato. Fue una lucha eterna desde que tengo memoria.

Posteriormente comienzo a realizar pinturas donde la imagen del hombre era borrada. Volviendo en algún momento a la pintura galante y con ello a la imagen de esos  objetos antiguos de mi niñez. Al fallecer mis abuelas pude acceder a estos platos, que conforman mi herencia, y por internet pude conseguir calcos vitrificables que, con la ayuda de un taller de cerámica, pude conocer la forma de usarlos y  me permitió conocer a Aníbal Báez, quien fue el jefe de decoraciones de la Halford (fábrica de porcelana de industria Argentina), de quién pude aprender bastante a través de las millones de preguntas que le hice. Puedo decir que Aníbal fue mi maestro en la cerámica. Fue así que comencé a realizar intervenciones a través de los calcos, recortando la figura masculina al igual que en las pinturas. También en platos, donde si habían figuras masculinas, los tapaba con color. Posteriormente pude borrar  las figuras masculinas de los platos familiares a través de ácido y así poder intervenir los platos originales.

Serie Galantes. Ácido sobre porcelanas. Medidas variables. 2014-2018

¿Qué te sucede al desprenderte de estas especies de reliquias o herencias familiares al intervenirlos?

Me guardé algunos platos sin intervenir pero me pareció que debía ser fiel a la esencia al unir el escenario a la escena. La realidad del vínculo de esa época era esa, no era el cuento de hadas, no estaba el príncipe y la princesa, tampoco el amor para toda la vida. Fueron todas esas reflexiones en uno.

El hecho de incluir material propio de tu biografía le da un espesor mayor a tu trabajo, a pesar de que el espectador no sepa que el trabajo viene de algo tan propio y familiar.

Si bien es una anécdota fundacional mía, he intentado darle el enfoque más por el lado de desenmascarar la falsedad del vínculo. Cuando eres criado en el concepto del amor del siglo XIX, con esa lectura puedes leer situaciones o imágenes  que no pertenecen a ese mismo contexto. Como yo cuando leía estas imágenes como historias de amor que en realidad no lo eran, o al menos no historias del “mismo tipo” de amor.

Entre el siglo XVIII francés, la cultura galante  y esa cultura del amor fugaz donde estaba mal visto el ser fiel y tener un amor para toda la vida , creo que la situación del amor hoy es similar a la de aquella época. Me siento parte de una generación  media varada entre estas dos épocas, donde nos prepararon para vivir el amor de una forma y nos encontramos con un mundo que parece más la época galante recargada.

En definitiva siempre en la obra hablo del amor o más bien del tema vincular donde nunca estoy satisfecha, siempre falta algo ya sea en los videos, la pintura, la cerámica  donde tomo y además me apropio de algo para modificarlo levemente.

¿Cuál es tu apreciación del amor, respecto a la escena contemporánea?

El concepto del amor cambió y hay nuevos enfoques y conceptos que me encantan. A veces pienso que estoy mal conectada, con gente que no comparte lo mismo o que me falta tribu por decirlo de alguna manera.

Me siento fuera de contexto entre el amor romántico y fiel  del siglo XIX con el cual fui criada y el que me sorprende de adulta que se acerca mucho más al concepto del amor del siglo XVIII como el tener tinder, citas de una sola vez, la histeria constante, mucha soledad. Encuentro en las nuevas formas de amor un atisbo de esperanza.

¿Cómo articulas las posibilidades que te da la cerámica para llevar a cabo el deseo que te producen las piezas? El deseo que genera el material (cerámica) dentro de tu trabajo.

Cuando hicimos la muestra “Dos ambientes” con una amiga y colega Mara Caso, yo había comenzado a trabajar con lustre de oro. Previo a ésto tenía la idea de borrar las figuras masculinas de los platos o bañarlos en oro, lo que en mi ignorancia en ese momento era imposible de hacer. Es más, con un colega intentamos pintar las figuras con oro y luego hornearlas El resultado que quedó una porquería y un gastadero de dinero. Por lo que terminaron las figuras borradas. Ya que la veneración hacia las figuras ya sea estuvieran borradas o bañadas con oro, en ambas la figura en sí desaparecía, no estaba, el resultado era el mismo. Hay un verso de Walt Whitman que dice: “Si uno de los dos falta, ambos faltan y lo invisible es prueba de lo visible”. Entonces era como desarmar el vínculo, en sí todas las piezas se orientan a mostrar la falsedad del vínculo o a desarmar el vínculo, dejarlo siempre inconcluso, inalcanzable.

Entonces dijimos, hagamos una muestra tomando el oro como hilo conductor , que hable de alguna manera del deseo y del valor material, teniendo en cuenta que la muestra sería en el Museo del banco Provincia. Me propuse que fuera la serie Amentia, cuya característica es  el soñar despierto, como en Noches Blancas, de Dostoievsky. Bueno esta facultad de la cabeza permite soñar a un grado tal que la ficción supera la realidad y que Freud describe como “un maravilloso sueño diurno” ya que te permite construir una fantasía cuando el aceptar la realidad es muy duro.

Usé calcos que me quedaban para recortar la figura masculina y lo que quedaba lo pinté con oro. Fue técnicamente complicado para que los materiales no se molesten uno a otro permitiendo que el oro no levante el calco o el calco no haga perder el oro.

Las piezas estaban todas hechas para apelar al deseo o a esa cosa mágica, donde apela el deseo cuando no es cumplido, como prender una vela a un santo, poner una flor a un muerto, la adivinación.

Serie Amentia Piezas de porcelana, lustre de oro, calcos cerámicos y ácido sobre calcos. Medidas variables. 2016
Serie Amentia. Detalle.

¿Qué crees que aporta la cerámica  que no puede aportar la pintura en términos  respecto a su soporte en temas conceptuales y matéricos?

La cerámica en sí es el objeto en sí, me gusta poder modificarlo para poder darle otra vida. La pintura la construyo ya que construyo una ficción volviéndola contemporánea, le cambio la escala, le pongo un plano liso etc.

Creo que lo que aporta es que el plato existe y ya tiene un valor de mercado, hay tiradas antiguas de muchísimo valor. Al modificarlo lo ”rompo” para darle otro valor simbólico y lo convierto en una pieza, pero de algo que ya en cierto contexto  puede ser considerado una pieza/obra en sí misma desde antes.

Una vez un señor, en la muestra Galante, donde mostré los primeros platos borrados con ácidos me dijo, ¿Por qué los arruinas? y no podía creer que yo le hubiera hecho eso a los platos.(risas). Porque en realidad es un “sacrilegio” para el objeto.

Las piezas que he intervenido son de los años 50 a 70’s que pueden fluctuar entre 1400 a 1000 pudiendo incluso llegar a  costar 13000 pesos arg (360 dólares).

Serie Amentia Piezas de porcelana, lustre de oro, calcos cerámicos y ácido sobre calcos. Medidas variables. 2016
Serie Amentia. Detalle. 2016
Serie Amentia. Detalle. 2016

Cuéntame respecto a la ironía en tu trabajo, se ve que muchos de tus trabajos operan con esa figura.

Sí. Me es muy importante el humor. Es muy importante el humor en la obra. Quizás a veces yo sola entiendo el humor. O cierta picardía. Viste alguna vez alguien que vino a ver una muestra me dijo: “hay picardía”. Y sí, esa es la parte en donde yo no escapo de que sea mi obra. Me parece que hay cierta parte de ironía, humor negro y picardía en el trabajo. Lo que pasa es que es ese tipo de humor que decís “ay me causa gracia, pero me da cosa reírme de esto”.

Es que me parece que es muy fina esa línea irónica que estás planteando en el trabajo.

Sí, y otra cosa que quizás no tiene nada que ver pero me gusta el cómo enfrentar el proceso del ácido, Es en ese jarroncito donde borro a la pareja. Contrarrestar la pomposidad del sujeto de porcelana, del brillo, del esmalte, el oro, el calco, el paisaje con el recorte del ácido que es como un plano abstracto y geométrico blanco y opaco. O sea, hay algo también desde lo formal que me atrae de la operación. También encuentro el humor negro en eso. En el que el objeto te atrae y hay muchas personas que tardan en darse cuenta de que algo le falta porque a veces son tan llamativos, tan lindos y tan brillantes y tanto oro y tanto color que no se dan cuenta

Claro y eso era un poco lo que me refería a lo de la seducción que opera para distraer, apartar la atención de estas situaciones de abandono, de ausencia.

Claro, del duelo. Esa cosa del funcionamiento de la mente que es como un maravilloso sueño diurno donde todo es perfecto como uno lo quiere y que en realidad esconde una falta, una herida. Me parece que con los objetos se ve claro: clarísimo tanto el del ácido como el del oro. Y algo como de la flor carnívora. El aroma es rico y dulce que sé yo pero te acercas… quiero pensar que le pasa eso a alguien.

Otro trabajo muy irónico es “Nana de novia” donde apareces vestida de novia y giras con una melodía de cajita musical.

Sí Bueno pero también es una obra muy oscura… muy oscura. Cuando la mostré para mí es casi un chiste. Y cuando la mostré era un velorio esa muestra. La gente estaba callada y era casi como que se había formado un santuario. Nadie estaba dentro de la sala con el video, entraban un rato, salían, era insostenible. La música constante y el giro; y el giro; y el giro. El video dura una hora entre el título y los créditos, una hora de todo lo mismo. En realidad sí es una pieza que es pura ironía y a su vez oscurísima. Es un video que me gusta mucho aunque lo mostré pocas veces.

Parece una ironía bien negra y es  algo machista esta tradición donde se esperaba que todas las mujeres deben casarse, incluso todavía  puede ser un tema de si te casaste o no, dependiendo de las generaciones, claro.

Es algo muy de mi generación. Como que si no, no hay vida. El video tiene una anécdota fundacional que es cuando a mi viejo le diagnostican cáncer. El jamás quiso que yo me casara, odió a todos mis novios, todas mis parejas, los odió. Era muy celoso, pero cuando le diagnosticaron cáncer me dijo:

-“Bueno ahora tenés que buscar un buen hombre y casarte lo más rápido posible así yo me voy tranquilo”. Le digo – ¿Por qué entonces mejor no filmamos un video donde vos entrás a la iglesia del brazo y yo en caso que después me case lo truqueo digitalmente? “. Yo pongo el video. Él me dijo que sí y después no lo hizo.

Yo tampoco me hubiera casado jamás por iglesia,o sea, que era una ridiculez el video. La cuestión es que después se murió y yo con el tiempo terminé filmando este video como el mandato tardío ,igual que como si me hubiese quemado la cabeza desde chiquita. Una nana para nosotros significa tanto un canción de cuna, una canción para dormir a los niños, como así también un daño, una pequeña lastimadura, un poco como el funcionamiento de ese mandato. Y el mundo cambió y yo igual me quedé girando en falso porque entre mi deseo, lo que te pide el otro y el mundo que te circunda, donde quedarte parada ¿viste? Bueno, ahí terminé como la muñequita de la cajita de música que gira, gira y gira. Me gusta la pieza. Tiene más cosas de las que me llevan a hacerla. A veces pasa eso en la obras.

Si, como que hay una pulsión de que “tengo que hacer esto”.

Sí y que uno puede intuir que tiene más cosas de las que uno puede llegar a razonar también, por estar demasiado cerca.

 

 

 

Nora Lestón “Nana de Novia” from Nora Lestón on Vimeo.

 

 

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